Cómo está hecho este atlas
El atlas registra hechos con fuente y marca lo que no sabe. No interpreta, no pronostica y no opina: la interpretación vive en El Tercio, que es un foro y sabe hacerlo. Aquí cada dato lleva su procedencia, su fecha y su estado de verificación, y lo que falta aparece como hueco, no como relleno.
Lo que sigue no es una declaración de intenciones: es lo que comprueba una máquina en cada cambio. Las reglas están escritas uña a uña en el contrato de datos, que manda sobre el código, y ninguna de ellas es prosa: las nueve las verifica la integración continua antes de que un dato entre.
Cómo se lee un dato
Cada registro declara si está confirmado, y también lo declaran por separado sus campos delicados. Un promotor puede estar confirmado y su fecha de puesta en servicio no estarlo, y la ficha lo dice campo a campo.
Y cada afirmación cita la fuente que la sostiene, clasificada por lo que esa fuente puede sostener:
Solo una fuente primaria sostiene un dato confirmado. Un anuncio de empresa o una noticia se registran con su origen —tienen valor, y por eso están— pero no ascienden a hecho. Cuando una fuente se cita, se archiva: las URLs se pudren; la copia archivada, no.
Los huecos no son un defecto
Un hueco es una fuente que falta, dicha en voz alta y con su sitio en la ficha. Es el mecanismo central del atlas, no una nota al pie: rellenar un hueco con algo verosímil es el peor fallo que este proyecto puede cometer, porque un dato inventado que parece razonable no lo detecta nadie.
Tres de los que hay publicados ahora mismo, tal cual se leen en sus fichas:
- Las centrales nucleares. El calendario de cierre acordado en 2019 resultó no tener documento público —es un protocolo privado—, así que en cinco de los siete reactores la fecha va vacía y declarada, en vez de rellenarse con la que cita todo el mundo.
- Los dieciséis dominios minerales. Ninguno tiene cartografía de fuente primaria: son trazados a mano alzada, y la capa entera es el hueco declarado. Se dibujan translúcidos y con el borde discontinuo para que no se lean como un límite medido.
- El monte Tropic. Se registra dónde está y cómo se llama, con la autoridad hidrográfica que lo nombra. No se publican las leyes de telurio y cobalto que circulan: vienen de campañas científicas que este atlas no ha archivado.
Señalar un hueco —un dato que damos por bueno sin fuente primaria— vale tanto como aportar uno nuevo. Probablemente más.
Qué hay publicado hoy
El visor no lee la rama viva: sirve una release etiquetada. Lo que se ve abajo es exactamente lo que sirve la release …, leído de su propio manifiesto.
Las ramas en gris están declaradas y vacías. El mapa enseña su propio horizonte a propósito: una capa que se va a hacer figura antes de tener un solo dato, para que el silencio no se confunda con que no exista.
Cómo se corrige un dato
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Abre una issue señalando el registro por su identificador —por
ejemplo
minerales-proyectos:aguablanca— y qué fuente sostiene la corrección. Una corrección sin fuente no se puede aplicar: es la única regla dura. - Si tienes la fuente primaria a mano, un pull request sobre los datos con el documento archivado va más rápido. La validación te dirá si la doctrina se cumple antes de que nadie lo revise.
- Nada se borra. Un registro que deja de ser válido cambia de estado —vigente a histórico o retirado— y conserva su historia entera en Git.
Todo esto ocurre en el repositorio, que es público desde el primer commit.
Lo que este atlas no puede garantizar
Dicho aquí y no en la letra pequeña, porque son los límites reales de lo que hay arriba.
- Una cita puede estar muerta y responder que está viva. Una guardia semanal comprueba que las fuentes sigan en pie, pero EUR-Lex y el IGME devuelven «200 OK» sirviendo una página de error. Cuando la URL promete un PDF el engaño se detecta; cuando no, no hay forma barata de distinguirlo, y la guardia dice cuántas citas quedan sin comprobar de verdad. Es la razón entera de que exista el archivo documental.
- Una fuente oficial puede contradecirse consigo misma. Dos derechos del Catastro Minero tienen hoy dos situaciones jurídicas distintas según qué exportación se descargue, el mismo día y del mismo registro. Cuando pasa, el atlas publica el desacuerdo y baja el campo a parcial: no elige por su cuenta cuál de los dos vale.
- Una descarga oficial puede venir mutilada sin avisar. La exportación en CSV de ese mismo catastro corta la lista de vértices a 424 caracteres, y un polígono al que le falta una esquina cierra igual y parece correcto. Toda la geometría sale del shapefile por eso.
- Un dato tiene la precisión que declara, no la que aparenta. Un punto pintado sobre buena cartografía afirma exactitud aunque la ficha diga lo contrario, y en un mapa gana lo que se ve. Por eso la precisión geográfica es un campo obligatorio con su propia fuente, y «centroide del municipio» es un resultado legítimo dicho en voz alta.
- El mapa base es de demostración. Mientras el pie del visor lo advierta, el fondo cartográfico se sirve desde un depósito de pruebas ajeno que no responde de nada. Es lo último que queda por cerrar.
Licencias y cadencia
El código es MIT; los datos, CC BY 4.0 — reutilización libre, incluida la comercial, citando la procedencia. Esa elección impide incorporar conjuntos con licencia contagiosa, y obliga a reconstruir desde fuente primaria lo que no se pueda usar.
Cada release lleva su entrada en el registro de cambios: qué cambió, por qué y con qué evidencia — y qué sigue sin saberse, que es una sección obligatoria. Una release que no declara lo que ignora está afirmando que lo sabe todo.