Método
Cómo está hecho este atlas
El atlas registra hechos con fuente y marca lo que no sabe. No interpreta, no pronostica y no opina. La interpretación vive en El Tercio, que es un foro y es el sitio para hacerlo. Aquí cada dato lleva su procedencia, su fecha y su estado de verificación, y lo que falta aparece como hueco declarado, no como relleno.
El proyecto se presenta y se discute en su hilo de El Tercio. Conviene saberlo antes de ir: ese foro es privado y por invitación. El atlas no tiene puerta: todo lo que hay aquí se lee sin cuenta y sin permiso, y cada ficha se basta sola.
Lo que sigue lo comprueba una máquina en cada cambio. Las reglas están escritas una por una en el contrato de datos, que manda sobre el código, y la integración continua las verifica todas antes de que un dato entre.
01Cómo se lee un dato
Cada registro declara si está confirmado, y también lo declaran por separado sus campos delicados. Un promotor puede estar confirmado y su fecha de puesta en servicio no estarlo, y la ficha lo dice campo a campo.
Algunas afirmaciones no las dice ningún documento solo. El nombre de un cable puede salir de juntar la concesión de su amarre con el proyecto de otro cable que describe ese mismo amarre. El atlas las marca como inferidas y escribe la cadena en el propio dato: cada documento, la frase literal que aporta, lo que los une y qué hallazgo desharía la unión. La validación busca cada frase en su documento archivado en cada edición. Que la unión sea buena no lo puede comprobar una máquina, y lo firma una persona.
Cada afirmación cita la fuente que la sostiene, clasificada por lo que esa fuente puede sostener:
Solo una fuente primaria sostiene un dato confirmado. Un anuncio de empresa o una noticia se registran con su origen, porque tienen valor, pero no ascienden a hecho. Cuando una fuente se cita, se archiva: las direcciones web dejan de funcionar con los años y la copia archivada se queda.
Quien trabaja en inteligencia gradúa lo que lee con el código de dos ejes de la OTAN: una letra para la fiabilidad de la fuente, de la A a la F, y una cifra para la credibilidad del dato, del 1 al 6. El atlas no escribe ese código en sus datos. Lo deriva de lo que ya declaran: cada tipo de fuente lleva su letra y cada estado su cifra, en las dos tablas de arriba, y el código de un campo es la letra de la fuente que cita y la cifra de su estado. Un campo confirmado por una fuente primaria es un A2, y uno inferido de dos fuentes primarias es un A3: sus documentos son de la mejor clase, pero ninguno dice la afirmación entera. La ficha lo enseña en la marca de cada campo y en la lista de fuentes.
Tiene dos límites. Ningún dato lleva el 1, que significa confirmado por fuentes independientes, porque el atlas no comprueba que dos fuentes lo sean. Un dato inferido tampoco lo lleva: sus documentos no dicen lo mismo, cada uno aporta una parte. Y la letra gradúa la clase de documento, no la trayectoria de quien lo emite: un registro oficial que publica lo que le declaran lleva la misma A que la resolución que autoriza, y cuando esa diferencia importa, la ficha la dice en su texto.
Cada capa declara además qué promete sobre su propia completitud. En una capa de censo cerrado el atlas afirma que la lista está completa: los aterrizajes de cables con acto, los almacenes de combustible nuclear gastado, las interconexiones eléctricas proyectadas. Si falta uno, es un fallo del atlas. En una capa de censo abierto el atlas registra lo que un acto administrativo nombra y sitúa, y no afirma que sea todo: los centros de datos, para los que no existe registro público, o las desaladoras. Ahí un hueco mide lo que queda por encontrar. El tablero dice cuál es cada una.
02Los huecos no son un defecto
Un hueco es una fuente que falta, declarada y con su sitio en la ficha. Es el mecanismo central del atlas. Rellenar un hueco con algo verosímil es el peor fallo que este proyecto puede cometer, porque un dato inventado que parece razonable no lo detecta nadie.
Tres de los que hay publicados ahora mismo, tal cual se leen en sus fichas:
- Las centrales nucleares. El calendario de cierre acordado en 2019 no tiene documento público, porque es un protocolo privado. En cinco de los siete reactores la fecha va vacía y declarada, en vez de rellenarse con la que cita todo el mundo.
- Los dieciséis dominios minerales. Ninguno tiene cartografía de fuente primaria: son trazados a mano alzada, y la capa entera es un hueco declarado. Se dibujan translúcidos y con el borde discontinuo para que no se lean como un límite medido.
- El monte Tropic. Se registra dónde está y cómo se llama, con la autoridad hidrográfica que lo nombra. No se publican las leyes de telurio y cobalto que circulan: vienen de campañas científicas que este atlas no ha archivado.
Señalar un hueco, un dato que se da por bueno sin fuente primaria, vale tanto como aportar uno nuevo.
Cada año se mide qué huecos se abrieron y cuáles se cerraron, en qué edición, y cuánto llevan abiertos los demás; y, en la misma página, lo que trajo cada vigía, lo que quedó fuera y lo que llegó dos veces: la colección, medida.
03La foto y la película
Cada ficha es una foto: el estado del registro a la fecha de su parte. Desde el contrato 1.35, algunas capas llevan además su película, la serie temporal completa de la misma fuente primaria, dibujada en la propia ficha. La primera es el agua embalsada: cada embalse con sus partes semanales desde 1988.
Tres reglas la gobiernan, y las tres se comprueban en cada cambio. Solo hay película donde hay negativo: la serie exige su histórico completo en una fuente primaria archivada, y no se reconstruye desde fuentes que ya no existen ni se empalman fuentes distintas. Los huecos se quedan huecos: semana sin parte, semana sin punto, y la línea de la gráfica se corta en vez de puentearlo, porque interpolar es inventar. Y la foto y la película no se contradicen: el último punto de la serie debe coincidir con lo que dice la ficha, o la validación bloquea la edición entera.
El agua tiene además su propia página: el parte de la semana, la curva de treinta y ocho años y el reparto por demarcación. Allí sí se suman embalses y se divide para sacar un llenado. Derivar está permitido; escribirlo, no. Nada de eso entra en los datos: se calcula al construir la página y la página lo dice. El gas tiene la suya, mensual y con la misma regla, y la biblioteca reúne las dos con todos sus partes anteriores.
La gráfica no dibuja porcentajes ni tendencias: dibuja los partes. Lo que se ve moverse es la fuente.
04Qué hay publicado hoy
El visor no lee la rama viva: sirve una edición etiquetada. Lo que se ve abajo es lo que sirve la edición 2026.09.176, leído de su propio manifiesto. Cada capa se puede descargar tal cual se publica, en GeoJSON y bajo CC BY 4.0.
Todo esto se puede leer a máquina. El catálogo está en
/datos/manifest.json y cada
capa en /datos/capas/<id>.geojson, servidas estáticas,
sin clave y abiertas a cualquier origen. Qué rutas se prometen, y cuáles
son órganos internos del visor que cambiarán sin aviso, lo dice el
contrato
de datos. Las rutas prometidas nunca viajan comprimidas. Es una
garantía escrita, y es lo que permite leerlas con curl sin
opciones, desde un guion sin librerías o desde un SIG de escritorio.
Una edición se puede fijar, no solo citar. Cada release del archivo público lleva adjunto su paquete de datos: las capas, las series, los conjuntos y el manifiesto de esa edición, tal como se publicaron. Las tiene todas, no solo la última, así que un análisis hecho hace un año se rehace con los datos de entonces y no con los de hoy. El listado de releases los reúne.
Las ramas en gris están declaradas y vacías. Una capa que se va a hacer figura antes de tener un solo dato, para que el silencio no se confunda con que no exista.
05Cómo se corrige un dato
-
Abre una
issue en el repositorio señalando el registro por su
identificador, por ejemplo
minerales-proyectos:aguablanca, y qué fuente sostiene la corrección. Una corrección sin fuente no se puede aplicar. Es la única regla dura. - No hay vía de pull request para los datos. Las capas se sirven ya construidas, así que lo que hace falta es la fuente, no el fichero.
- Nada se borra. Un registro que deja de ser válido cambia de estado, de vigente a histórico o retirado, y el cambio queda contado, con su evidencia, en el registro de cambios de la edición que lo toca.
Las correcciones se proponen en el archivo público del atlas: las fuentes archivadas, el contrato de datos y el registro de cambios, abiertos a cualquiera y sin cuenta. El visor y el pipeline se trabajan en un taller privado. Lo que hace comprobable un dato es la cita, y la cita está entera en el archivo.
06Lo que este atlas no puede garantizar
Son los límites reales de lo que hay arriba, y por eso van aquí y no en la letra pequeña.
- Una cita puede estar muerta y responder que está viva. Una comprobación semanal verifica que las fuentes sigan en pie, pero EUR-Lex y el IGME devuelven «200 OK» sirviendo una página de error. Cuando la dirección promete un PDF el engaño se detecta; cuando no, no hay forma barata de distinguirlo, y la comprobación dice cuántas citas quedan sin verificar de verdad. Es la razón de que exista el archivo documental.
- Una fuente oficial puede contradecirse consigo misma. Dos derechos del Catastro Minero tienen hoy dos situaciones jurídicas distintas según qué exportación se descargue, el mismo día y del mismo registro. Cuando pasa, el atlas publica el desacuerdo y baja el campo a parcial. No elige por su cuenta cuál de los dos vale.
- Una descarga oficial puede venir mutilada sin avisar. La exportación en CSV de ese mismo catastro corta la lista de vértices a 424 caracteres, y un polígono al que le falta una esquina cierra igual y parece correcto. Toda la geometría sale del shapefile por eso.
- Un dato tiene la precisión que declara, no la que aparenta. Un punto pintado sobre buena cartografía afirma exactitud aunque la ficha diga lo contrario, y en un mapa gana lo que se ve. Por eso la precisión geográfica es un campo obligatorio con su propia fuente, y «centroide del municipio» es un resultado legítimo dicho tal cual.
07Cómo citar este atlas
Los datos son CC BY 4.0: se pueden reutilizar, también con fines comerciales, citando la procedencia. Para citar el atlas entero:
Vázquez Paumard, A. D. — Atlas Estratégico de España, release 2026.09.176 · 10.5281/zenodo.21918595 · atlas.eltercioviejo.com · datos CC BY 4.0
Ese DOI es el de concepto: resuelve siempre a la última edición depositada, y cada edición tiene además el suyo propio. Conviene saber de qué responde, porque un DOI promete permanencia. El depósito de Zenodo archiva el aparato de citación, es decir, las fuentes archivadas, la procedencia, el contrato y el registro de cambios. No archiva las capas de datos, que se sirven desde aquí y desde el explorador.
Para citar un registro concreto, cada ficha lleva su cita ya compuesta
en el desplegable «Citar este registro», al pie del expediente; en el
visor, con botón de copiar. Tiene además su enlace propio, que el botón
de la esquina copia. Su identificador es estable para siempre:
capa:registro, por ejemplo nuclear:almaraz-i.
Cada capa descargada lleva dentro su edición y su versión.
Cada dato del atlas cita a su vez la fuente que lo sostiene, con la fórmula de atribución que exige cada emisor.
08Incrustar el mapa
El mapa se puede incrustar en cualquier página con un iframe.
Cada ficha da el código de su registro, junto a la cita, y la página de
cada capa da el de la capa entera. Se copia y se pega:
<iframe src="https://atlas.eltercioviejo.com/incrustar.html?capas=nuclear&sel=nuclear:almaraz-i&ed=2026.09.176" width="100%" height="420" style="border:1px solid #DAD7CC" title="Almaraz I — Atlas Estratégico de España" loading="lazy"></iframe>
La dirección se puede componer a mano, y es de las que el contrato de
datos promete: no cambia de forma sin una versión mayor.
capas son las capas pintadas, separadas por comas;
v, el encuadre, en zoom, latitud y longitud;
sel, un registro, que se marca, se encuadra y se nombra con
un enlace a su ficha; ed, la edición con la que se copió el
código; y base, el mapa de fondo.
Al pie del mapa va una banda que no se pliega, con la atribución de cada
capa y del mapa base, que la exige la licencia de cada emisor, y la edición
de los datos. El mapa enseña siempre la edición viva: si ya no es la del
código, la banda dice con cuál se incrustó y enlaza a lo que cambió desde
entonces. Cada registro se puede pinchar y abre el atlas completo en una
pestaña nueva, con su ficha y sus fuentes (si el iframe lleva
el atributo sandbox, necesita allow-popups). La
insignia lleva a la misma vista en el atlas. También se puede descargar la
vista como imagen desde el propio visor, con el botón bajo el zoom: sale un
PNG con la atribución dentro de la propia imagen.
09En papel, o en PDF
Las fichas, los partes del agua y del gas, los conjuntos, el tablero, la biblioteca y el dosier del proyecto están hechos para imprimirse. No hay botón: se imprime con Ctrl+P (o ⌘P en un Mac) y se elige «Guardar como PDF». Cada una de esas páginas lo dice al pie.
No es el volcado que sale por defecto. La hoja da la vuelta a la tinta, porque el sitio es oscuro y los navegadores no imprimen los fondos; se quitan la navegación y los botones, que en papel no son nada; y se añade lo que solo existe ahí: la dirección de la página y la edición de la que salieron sus cifras. Una hoja impresa no tiene barra de direcciones, y un papel sin decir de dónde sale es lo que este atlas no publica.
Por eso el PDF que sale de aquí sigue siendo citable: dice qué edición era y dónde volver a mirarla. Un dato que cambie mañana no convierte el papel en mentira. Lo deja fechado.
10Licencias y cadencia
Los datos son CC BY 4.0: reutilización libre, incluida la comercial, citando la procedencia. Esa elección impide incorporar conjuntos con licencia contagiosa, y obliga a reconstruir desde fuente primaria lo que no se pueda usar. El código no se publica ni se licencia: es obra personal y todos sus derechos quedan reservados. Lo que sirve el repositorio público es el archivo documental, es decir, el contrato, el registro de cambios, la procedencia y las fuentes archivadas. Es lo que hace falta para comprobar un dato, no para reconstruir el visor. Los datos no dependen de esa decisión: siguen siendo CC BY 4.0, y esa es la mitad que se puede auditar.
Cada edición lleva su entrada en el registro de cambios: qué cambió, por qué y con qué evidencia, y qué sigue sin saberse, que es una sección obligatoria. Una edición que no declara lo que ignora está afirmando que lo sabe todo. Cada edición se anuncia además por RSS, para quien prefiera que los cambios le lleguen sin tener que volver a mirar.
El atlas es obra de una sola persona: lo cura y lo mantiene Arturo David Vázquez Paumard. La firma no convierte el registro en opinión. Cada afirmación sigue colgando de su fuente, no de quien la anota.
11Lo que este atlas no recoge
Una política de colección se escribe para que se pueda comprobar, y por eso va aquí. El atlas recoge activos y actos, no personas ni operaciones.
- Nada que no sea público. Todo registro sale de un documento que cualquiera puede consultar: un boletín oficial, un registro administrativo, un inventario publicado por su organismo. No hay fuentes reservadas, filtraciones ni información obtenida por acceso privilegiado, y no se aceptan.
- Ninguna persona física. El titular de un derecho o el promotor de un proyecto se registra cuando es una sociedad o una administración. Cuando un acto nombra a una persona particular, como en los anexos de expropiación o en las peticiones de instalaciones privadas, ese nombre no entra. Se archiva el documento y se registra el activo. Del Boletín Oficial del Registro Mercantil se leen las sociedades y sus cambios de estructura, nunca los cargos ni el socio único cuando es una persona: entonces se dice que lo es, sin nombrarla. De la contratación pública se leen el órgano, el objeto y el tipo de cada contrato, nunca los contactos del órgano ni los adjudicatarios, que a veces son personas. De la evaluación ambiental se leen el título, el tipo, el lugar y el estado de cada proyecto, nunca el promotor, que a veces nombra a su representante.
- Ningún detalle operativo de seguridad. El atlas sitúa una infraestructura y dice qué acto la autoriza. No recoge planes de protección, dispositivos de seguridad, accesos, turnos ni nada que describa cómo se protege. Todo lo que publica es de dominio público, y aun así ese detalle queda fuera por decisión.
- Imágenes aéreas y de satélite, acotadas. Ninguna imagen de instalaciones de defensa, de seguimiento espacial ni nucleares o de residuos radiactivos; de las demás, solo una ventana de hasta un kilómetro alrededor de un registro que un acto sitúa con exactitud, sin anotar la imagen.
- Ninguna estimación propia. Una cifra que el atlas no pueda citar no se publica como dato, aunque se pueda calcular con buen criterio. Lo que se deriva de los propios datos, como un porcentaje de llenado, se calcula al construir la página y se dice que es derivado.
Si un lector encuentra en el atlas algo que contradiga esta lista, se corrige como cualquier otro dato: con una issue en el archivo público.
12Cómo se lee un cotejo de imagen
Una resolución dice que un centro de datos está autorizado, y no dice si hay algo construido. Para acercarse a esa pregunta, algunas fichas llevan un cotejo de imagen: dos imágenes oficiales fechadas de la misma ventana, una al lado de la otra, y lo que una persona vio al compararlas. Las dos son de la misma familia: dos ortofotos del Plan Nacional de Ortofotografía Aérea, del Instituto Geográfico Nacional, o dos escenas del satélite Sentinel-2, del programa Copernicus. La ventana es un cuadrado de hasta un kilómetro de lado, centrado en la coordenada que un acto publica para ese registro.
La lectura dice una de cuatro cosas. Que en la imagen de después aparece una forma que antes no estaba, o que desaparece una que estaba, y entonces nombra la forma: una cubierta, una explanación, unos elementos sueltos, una traza lineal o una mancha regular. Que la ventana sigue sin cambio a esta escala. O que el par es no concluyente, por ejemplo porque hay nube en la ventana. Un texto breve dice dónde está la forma dentro de la ventana, sin cifras ni meses.
Cada lectura va atada a su escala, que es la del píxel más grueso de las dos imágenes: un metro o menos en una ortofoto y diez metros en Sentinel-2. Una forma solo se nombra si esa escala la distingue, y por eso a diez metros no se habla de cubiertas. Por debajo de un listón de cinco píxeles, cincuenta metros en Sentinel-2 y cinco o menos en una ortofoto, lo que no se ve no se niega. Un cotejo sin cambio dice que no se ve ninguna forma nueva mayor que ese listón, y nunca que no haya nada. La ficha da el listón en metros junto a la firma de cada lectura. Las formas que la estación imita, como una traza o un suelo removido, solo se comparan entre fechas de la misma época del año.
Siempre es un par. Una imagen sola no dice qué ha cambiado, y una ventana vacía no prueba que algo no exista. Las dos imágenes, los documentos que las fechan y el acta de cómo se pidieron están archivados con su huella, para que cualquiera compruebe que nadie los ha tocado. El servicio puede servir hoy otra imagen en la misma dirección, y la del cotejo es la copia archivada.
Las fuentes de un cotejo no llevan la letra del código de dos ejes, y la lectura va rotulada como lectura firmada. La letra gradúa lo que un documento sostiene, y un cotejo no sostiene nada del registro: no cambia su fase, no cierra ningún hueco, no entra en su cronología y no cuenta para ningún indicador. La firma una persona porque ninguna medida automática separa un cambio real de uno aparente: en septiembre de 2026, la diferencia media entre dos escenas fue del mismo orden donde había una forma nueva y donde no la había.
Un cotejo nunca dice qué es lo que se ve, de quién es, si es la instalación del expediente, si está terminada o funciona, ni cuánto mide. Una lectura equivocada no se reescribe: se retira con su motivo y se publica otra.
13Quién está detrás de un activo
Cada registro transcribe a quién nombra el acto: un promotor, un titular, un operador, con el texto exacto del documento. Quién es esa sociedad u organismo vive aparte, en el registro de entidades, con una página por persona jurídica. Lleva su NIF o su identificador de entidad jurídica, su país, los textos con los que los actos la escriben y sus relaciones con otras entidades, cada una con su fuente y su estado. El texto del registro no cambia nunca. El vínculo entre los dos se calcula al construir el sitio casando textos exactos, y nunca por parecido. La ficha lo enseña en el bloque «Quién está detrás».
Quién es propietario del activo, y en qué parte, lo dice a veces otro documento: la licencia de amarre del otro extremo de un cable, una inscripción mercantil, unas cuentas consolidadas. Ese hecho se escribe en la entidad propietaria, como una relación con el registro, y no en el registro. Lleva porcentaje solo si el documento lo da, dice de qué es ese porcentaje en las palabras del documento y cuánto reparte el documento en total. La ficha lo enseña en el bloque «Propiedad documentada»: cada propietario, su cuota, el país de su matriz última y la suma frente a lo que el documento reparte. Lo que falta se calcula al construir la página; no se escribe.
El titular del expediente y el propietario del activo son dos hechos distintos, y el atlas no deduce el uno del otro. Pueden coincidir o no. En el amarre del cable Marea, en Sopela, la concesionaria del amarre es propietaria de una cuarta parte del tramo en aguas españolas y de la estación de amarre, según el aviso de la autoridad de comunicaciones de los Estados Unidos que reparte el sistema. El registro sigue diciendo lo que dice su acto, y la entidad, lo que dice el suyo.
Una relación solo es confirmada si la sostiene una fuente primaria. Cuando una sociedad declara que no comunica su matriz, se publica como hueco: no comunicarla no es no tenerla. Y ninguna persona física entra en el registro: solo sociedades y organismos.