Lo que el Estado cuenta de sus laboratorios, plantas químicas e instalaciones radiactivas sin decir dónde están ni cuáles son.
Sobre qué habla
El mapa NBQ que el Estado publica de sí mismo: la Estrategia Nacional contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva cuenta las instalaciones sensibles del país por sectores, y no identifica ninguna. Estas cifras no son de ningún sitio del mapa: son del conjunto.
El Estado los cuenta y no los nombra
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El documento publica cuántas instalaciones sensibles hay en cada sector y no identifica ni una sola. No es un descuido: es la forma en que un Estado habla de esto en un boletín oficial. Por eso estas cifras son un conjunto y no una capa — y por eso el atlas no intenta «completarlas» buscando empresas, que sería exactamente el relleno por verosimilitud que su primer principio prohíbe.
El único laboratorio de máxima seguridad con nombre es uno que no existe
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España no tiene ningún laboratorio NBS-4, el nivel de los agentes sin tratamiento ni vacuna. Están previstos al menos 3 —uno privado y dos públicos—, y el texto sitúa uno de ellos en el Instituto de Salud Carlos III. Es la única instalación que el documento nombra, y todavía no está construida.
Mil doscientas cincuenta y nueve instalaciones radiactivas, y la competencia repartida
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Entre las tres categorías suman 1.259 instalaciones: 2 de primera categoría —las de mayor riesgo—, 925 de segunda y 332 de tercera. Las competencias ejecutivas sobre las de segunda y tercera están transferidas a las comunidades autónomas, salvo en Andalucía, Castilla-La Mancha y Melilla, donde las conserva el Estado.
Siete reactores, y las dos cuentas coinciden
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«Hay 7 reactores en operación», dice la Estrategia. La capa `nuclear` de este atlas publica exactamente 7, levantada de sus propias fuentes y sin conocer este documento. Dos cadenas de evidencia independientes contando lo mismo del mismo país: es la clase de coincidencia que conviene comprobar, y aquí se comprueba en la construcción.
«Todas salvo una», y el atlas puede decir cuál
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El documento afirma que todas las centrales en operación tienen ya su almacén de combustible gastado en el emplazamiento «salvo una», y no dice cuál. Se deduce sin margen: de los 5 emplazamientos con reactor en marcha, la capa `residuos-radiactivos` sitúa cuatro almacenes en operación desde 2002, 2013, 2018 y 2021, y para Vandellós II solo un ATI-100 en desarrollo. La que falta es esa — y la frase, de diciembre de 2025, cierra por el otro lado un hueco que esa capa llevaba declarado: su entrada en servicio, prevista para 2026 por el 7.º Plan General de Residuos, aún no se había producido.